lunes, 8 de agosto de 2011

Los animales , sobre todo perros y gatos, perdieron un MAESTRO

Maestro es el que enseña, pero la gente –sobre todo en Argentina, lo usa para los colegios primarios o secundarios. A este imprescindible recurso, en la Universidad, algunos lo llaman Profesor, pero en otros países como México, lo llaman Maestro. 

Yo siempre he sentido en esa calificación una reverencia y un respeto mayor, y en algunos casos, una definición de la máxima calidad docente y académica.

Así siento ahora, que ha partido un MAESTRO de la Medicina Veterinaria, uno de los padres de esa medicina de excelencia que aspiramos todos a ejercer para nuestros pacientes.

Se fue un grande y, cómo todos ellos, se fue sin que muchos -como yo- se dieran cuenta.

Se fue en enero y me enteré, de casualidad, el día en que celebramos en Argentina el aniversario del comienzo de los estudios de las ciencias veterinarias. 

No sé si Uds. lo sabrían, si es así, perdón por poner algo viejo en este espacio, pero necesito compartirlo..
Pero quiero aprovechar esta pésima noticia para reflexionar sobre su partida y lo que era para nosotros, o para mí en particular.

Era lo máximo. Sus libros en inglés eran la “Biblia” donde estaban propuestas y respuestas que sonaban a “cómo pensar” , y luego “lo que hay que hacer” y terminar con “no hagas esto”.

Ni que hablar de cuando aparecieron las ediciones en español, que en nuestros consultorios mostraban a otros colegas amigos que “estábamos al día” ya que esa era la única forma d estarlo. Teníamos que leer en libros. Internet no existía en el mundo ni siquiera como palabra, menos como sistema. Una duda, una pregunta, una respuesta si se hacía o se esperaba de alguien de otro país, era esperada ansiosamente por semanas o meses.

¿Leer lo último? Sólo concurriendo a “la” biblioteca del CEPANZO, en el último piso del Hospital Posadas, viajando no menos de una hora en colectivo y otro tanto para volver, contento con  notas y fotocopias atesoradas para futuras consultas.

Ese mundo era el que Robert Kirk llenó, en los 60, 70 y mucho de los 80, con las sucesivas ediciones (la 14 se editó en el 2008) de sus “Current Veterinary Therapy” que en sus 10 ediciones llegaron a ser traducidas a muchísimas lenguas y vendiendo más de 250.000 ejemplares que se atesorarán en bibliotecas y consultorios de colegas de todo el mundo.

Además, para los que nos iniciamos en la Dermatología, el ABC surgió del "Muller and Kirk's Small Animal Dermatology", que ahora está en su 6ta. Edición.

Para que muchos de nosotros dijéramos, en alguna duda, “lo leí en EL KIRK”.

Tuve el privilegio de conocerlo, cuando ya estaba retirado, pero me hizo el honor de acercarse a conocerme. Esta foto es el testimonio de ese momento. Breve e intenso.

Lo recordé con estas palabras que puse en el blog que, al leerlo, me dio esta mala noticia.

Invited by Dr Fred Quimby visit Cornell. Fred know that I practice dermatology. I was in his office and his secretary told me "somebody want to see you" , I don't understand who is waiting for me when I saw one person sitting with a red book in his hands... I feel a chilling in my backbone... that humble person was the famous Prof. Kirk, and gave me his last edition book dedicated. I never forget that moment. Great & humble. A real teacher.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

La moderación de los comentarios NO implica censura, sólo permite un diálogo ordenado entre lectores y evita caer en espacios de malestar en la interacción sin apego a la "etiqueta cibernética". Espero ud. comprenda mi postura.

Se ha producido un error en este gadget.

Buscar este blog